Lee Jong-Keun Sumérgete en un
sensación, no
una galería
Elige un estado de ánimo y la propia sala te responderá: la luz se enfría o se calienta, el aire cambia su ritmo y solo las obras que evocan ese sentimiento emergen de la oscuridad. Todo lo demás retrocede hacia la sombra.
Lee Jong-Keun
Las cicatrices de Hiroshima y el nacimiento de una visión En el abrasador verano de 1945, el mundo cambió irrevocablemente para un joven de dieciséis años en Hiroshima. Para Lee Jong-keun, la llegada de la bomba atómica no fue simplemente un evento histórico, sino un trauma visceral y sensorial: una luz amarilla repentina y penetrante, y un calor tan intenso que parecía como si el aire mismo estuviera combustionando. Este momento de pro
funda destrucción se convirtió en el arquitecto silencioso de toda su existencia artística. Mirar a través del lente de Lee era entablar un diálogo con los ecos de aquella mañana; su obra nunca consistió meramente en capturar la luz, sino en documentar la resiliencia que emerge de las cenizas de la devastación total. El recuerdo de buscar refugio bajo un puente entre los escombros y los gritos de auxilio se convirtió en el cimiento sob…