En resumen
La pintura de Jacone que la mayoría conoce es double intercession and saints (1523). De las 1 obras de Jacone en nuestro catálogo, estas 1 son las más conocidas. Cada una incluye su año, su museo y una breve nota sobre lo que la hace destacar.
Los 10 mejores de Jacone: las obras que todo el mundo conoce
Las famosas obras de Jacone de cada año
1523 es el año en que se realizaron todas las obras fechadas de Jacone en esta página. Aquí las tiene, comenzando por las más famosas.
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Pinturas de Jacone: lo que la gente quiere saber
¿Por qué pintura es más conocido Jacone?Ver la respuesta
A la cabeza de la lista se encuentra double intercession and saints (1523).
¿Qué edad tenía Jacone en el momento de double intercession and saints?Ver la respuesta
28 años. Jacone nació en 1495, y double intercession and saints data de 1523.
¿Cuántas obras de Jacone hay?Ver la respuesta
Tenemos 1 obras de Jacone en nuestro catálogo.
¿Puedo pedir una reproducción de Jacone para mi hogar?Ver la respuesta
Sí. Cada pintura de esta página está disponible como una reproducción al óleo pintada a mano o como una impresión, en el tamaño que mejor se adapte a usted. Simplemente abra la página de la pintura para realizar su pedido.
Conoce a Jacone
El Taller y la Sombra
En las estrechas callejuelas de Florencia, el joven aprendiz Jacopo di Giovanni di Francesco comenzó su vida en el estudio de Andrea del Sarto. Permaneció allí, trabajando codo con codo con el maestro hasta finales de 1521. Ya en aquel entonces, su mano poseía una cierta independencia, un modo de mover el pincel que sugería que no era un mero seguidor. Se movió entre los círculos de la ciudad, integrándose entre los artesanos y los hombres que daban forma a la vida visual de la corte florentina, aunque a menudo se encontraba en la periferia de los encargos más significativos.
Su camino no fue lineal. Se desplazó entre la ciudad y el campo, logrando entrar en la órbita de Pontormo. Sus dibujos, que hoy descansan en diversos museos, revelan una forma muy particular de abordar la forma humana. Las figuras se presentan a menudo en posiciones inusuales, casi extrañas, haciendo eco de la energía inquieta que se encuentra en la obra de Rosso Fiorentino. Fue un hombre que prefirió su propia manera de ver el mundo, incluso cuando ello significaba quedar excluido de los proyectos más grandiosos asignados a otros.
Una Vida de Manos Cambiantes
La obra que dejó tras de sí se encuentra dispersa, hallada en los rincones silenciosos de las iglesias y en las salas de los grandes museos. Sus manos tocaron temas muy diversos, desde lo sagrado hasta lo decorativo, dejando un legado que incluye:
- Retablos para la iglesia de Santa Lucia de' Magnoli en Florencia.
- Dos retablos para la iglesia de Santa Maria delle Grazie al Calcinaio en Cortona.
- Decoraciones para un arco triunfal en San Felice in Piazza.
- Decoraciones grotescas para la Villa Medicea di Careggi.
- Dibujos de figuras drapeadas y jarrones que se conservan en el Louvre.
En 1525, colaboró en las decoraciones de un arco para la festividad de San Felice in Piazza, una tarea compartida con otros artistas. Más tarde, en 1536, contribuyó a las decoraciones de la Villa Medicea di Careggi bajo la supervisión de Pontormo. Sus pinturas poseen a menudo una cualidad dura y luminosa, especialmente en sus retratos, donde capturó los rasgos de sus sujetos con una mirada constante y observadora.
La Partida Silenciosa
Existe un cambio en sus últimos años que resulta difícil de ignorar. Tras la peste que asoló Florencia en 1527, buscó refugio en Cortona. Cuando finalmente regresó a Florencia, la naturaleza de su oficio pareció transformarse. El pincel fue abandonado en favor de un oficio más humilde. Se convirtió en cimatore, un cortador de cabello, una profesión que ofrecía una estabilidad que la vida de pintor no podía garantizar. Vivió en una casa en Via Coda Rimessa, lejos de los grandes encargos de la nobleza.
Falleció en Florencia en 1554. Su nombre quedó registrado en los libros de los gremios, no como un maestro celebrado, sino como un hombre que había trabajado con sus manos de muchas maneras. Sigue siendo una figura de la escuela florentina, un hombre cuyo estilo fue moldeado por los gigantes de su tiempo, pero que permaneció siendo distintivamente suyo.